„Siempre me preocupó el problema el mal, cuando desde chico me ponía al lado de un hormiguero, armado de un martillo y empezaba a matar bichos sin ton ni son. El pánico se apoderaba de los sobrevivientes, que corrían en cualquier sentido Luego echaba agua con la manguera. ¡Inundación! Ya me imaginaba las escenas dentro, obras de emergencia, las corridas, las órdenes y contraórdenes para salvar depósitos de alimentos, huevos, seguridad de reinas, etc. Finalmente, con una pala removía todo, abría grandes boquetes, buscaba las cuevas y destruía frenéticamente: Catástrofe General. Después me ponía a cavilar sobra el sentido general de la existencia, y pensar sobre nuestras propias inundaciones y terremotos. Así fui elaborando una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados por un dios omnipotente, omnisciente y bondadoso, me parecía tan contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio. Concluí elaborando las siguientes posibilidades: 1ª-Dios no existe. 2ª-Dios existe y es un canalla. 3ª-Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia. 4ª-Dios existe, pero tiene accesos de locura, esos accesos son nuestra existencia. 5ª-Dios no es omnipresente: no puede estar en todas partes. 6ª-Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado grande para sus fuerzas. Lucha contra la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento, logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.“

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