„Si hubiera podido ver arrodillada a la ladrona de libros junto a su cuerpo diezmado, habría gritado de alegría y girado sobre sí mismo y sonreído. Le habría encantado contemplarla besándole los polvorientos labios devastados por las bombas. Sí, lo sé. En la profunda oscuridad de mi corazón de siniestros latidos, lo sé. Le habría gustado, sin duda. ¿Lo ves? Hasta la muerte tiene corazón.“

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