„Es decir, que está debe ser la forma de hospitalidad de la gente verdaderamente elegante. Recibir al visitante y, a continuación, olvidarse de él. Y por añadidura, disponer de manera desordenada alrededor del visitante delicioso sake y exóticos manjares. No hay baile ni música preparados con la evidente finalidad de dar la bienvenida al visitante… Este, por su parte, no tiene necesidad de poner una cara especial para demostrar ex profeso su admiración.“

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