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Citas
„La victoria de la revolución será la dictadura del proletariado y el campesinado.“
— Lenin
„Ese país desconocido del que no vuelve ningún viajero.“
— William Shakespeare
„El mundo es de papel y con papel se compra.“
— Fito Cabrales
„Conocí a un transexual cuya única ambición era comer, beber y ser Mary.“
— George Carlin
„Una vez que has entregado el espíritu, todo se sigue con absoluta certeza, aun en medio del caos“
— Henry Miller
„Yo no he de morir, pero tengo matarme», y antes que pudiera reaccionar, la singularidad de esta idea absurda se posesionó vorazmente de mi voluntad.»No he de morir, no… yo no puedo morir…, pero tengo que matarme.»¿De dónde provenía esta certeza ilógica que después ha guiado todos los actos de mi vida?Mi mente de despejó de sensaciones secundarias; yo sólo era un latido de corazón, un ojo lúcido y abierto al serenísimo interior.»No he de morir, pero tengo que matarme.“
— Roberto Arlt
„He aquí algo sobre el honor de los poetas. Yo tenía diecisiete años y unos deseos irrefrenables de ser escritor. Me preparé. Pero no me quedé quieto mientras me preparaba, pues comprendí que si así lo hacía no triunfaría jamás. Disciplina y un cierto encanto dúctil, ésas son las claves para llegar a donde uno se proponga. Disciplina: escribir cada mañana no menos de seis horas. Escribir cada mañana y corregir por las tardes y leer como un poseso por las noches. Encanto, o encanto dúctil: visitar a los escritores en sus residencias o abordarlos en las presentaciones de libros y decirles a cada uno justo aquello que quiere oír. Aquello que quiere oír desesperadamente. Y tener paciencia, pues no siempre funciona. Hay cabrones que te dan una palmadita en la espalda y luego si te he visto no me acuerdo. Hay cabrones duros y crueles y mezquinos. Pero no todos son así. Es necesario tener paciencia y buscar. Los mejores son los homosexuales, pero, ojo, es necesario saber en qué momento detenerse, es necesario saber con precisión qué es lo que no uno quiere, de lo contrario puedes acabar enculado de balde por cualquier viejo maricón de izquierda. Con las mujeres ocurre tres cuartas partes de lo mismo: las escritoras españolas que pueden echarte un cable suelen ser mayores y feas y el sacrificio a veces no vale la pena. Los mejores son los heterosexuales ya entrados en la cincuentena o en el umbral de la ancianidad. En cualquier caso: es ineludible acercarse a ellos. Es ineludible cultivar un huerto a la sombra de sus rencores y resentimientos. Por supuesto, hay que empollar sus obras completas. Hay que citarlos dos o tres veces en cada conversación. ¡Hay que citarlos sin descanso! Un consejo: no criticar nunca a los amigos del maestro. Los amigos del maestro son sagrados y una observación a destiempo puede torcer el rumbo del destino. Un consejo: es preceptivo abominar y despacharse a gusto contra los novelistas extranjeros, sobre todo si son norteamericanos, franceses o ingleses. Los escritores españoles odian a sus contemporáneos de otras lenguas y publicar una reseña negativa de uno de ellos será siempre bien recibida. Y callar y estar al acecho. Y delimitar las áreas de trabajo. Por la mañana escribir, por la tarde corregir, por las noches leer y en las horas muertas ejercer la diplomacia, el disimulo, el encanto dúctil. A los diecisiete años quería ser escritor. A los veinte publiqué mi primer libro. Ahora tengo veinticuatro y en ocasiones, cuando miro hacia atrás, algo semejante al vértigo se instala en mi cerebro. He recorrido un largo camino, he publicado cuatro libros y vivo holgadamente de la literatura (aunque si he de ser sincero, nunca necesité mucho para vivir, sólo una mesa, un ordenador y libros). Tengo una colaboración semanal con un periódico de derechas de Madrid. Ahora pontifico y suelto tacos y le enmiendo la plana (pero sin pasarme) a algunos políticos. Los jóvenes que quieren hacer una carrera como escritor ven en mí un ejemplo a seguir. Algunos dicen que soy la versión mejorada de Aurelio Baca. No lo sé. (A los dos nos duele España, aunque creo que por el momento a él le duele más que a mí). Puede que lo digan sinceramente, pero puede que lo digan para que me confíe y afloje. Si es por esto último no les voy a dar el gusto: sigo trabajando con el mismo tesón que antes, sigo produciendo, sigo cuidando con mimo mis amistades. Aún no he cumplido los treinta y el futuro se abre como una rosa, una rosa perfecta, perfumada, única. Lo que empieza como comedia acaba como marcha triunfal, ¿no?“
— Roberto Bolaño
„¿Acaso no es mejor un poco de amor que un mucho de nada?“
— Jordi Sierra i Fabra
„A la gente le encanta hablar de sus enfermedades, a pesar de que son las cosas menos interesantes de sus vidas.“
— Antón Chéjov
„La vida privada de un ciudadano debe ser recinto amurallado.“
— Charles Maurice de Talleyrand
„Hubo un sacudimiento general; despertó la opinión y el pueblo se ha dispuesto a romper las cadenas que le oprimían.“
— Leandro Alem
„Comprende que esa impaciencia por hablar es a la vez una implacable falta de interés por escuchar“
— Milan Kundera
„El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos.“
— Octavio Paz
„Cualquier acto de un loco, de un borracho o de un hombre excitado se presenta, ante los ojos de quien conoce el estado de ánimo del autor del hecho, como menos libre y más sujeto a las leyes de la necesidad, y más libre y menos sometido a la necesidad a juicio de quien no lo conoce.“
— León Tolstói
„Si me hallas en error en un sólo punto, no debes por eso condenarme en todos.“
— Miguel Servet
„Te besaría lentamente, apenas rozándote mis labios, y te diría cualquier cosa en voz baja, y me quedaría dormido a tu lado.“
— Jaime Sabines
„Después de tanto huir de las cosas hechas, me he encontrado yo mismo una cosa hecha. Y sigo huyendo de las cosas hechas.“
— Antonio Porchia
„Recuerden, seremos nosotros los niños de hoy quienes haremos del mundo futuro un lugar mejor y más feliz.“
— Michael Jackson
„Hitler sabe que ha de destruirnos aquí, en nuestra isla, o perderá la guerra.“
— Winston Churchill
„Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.“
— María (madre de Jesús)
„Como el agua a los campos, es necesaria la educación a nuestros secos y endurecidos entendimientos.“
— Benito Pérez Galdós
„Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.“
— Jorge Luis Borges
„Vea. Yo puedo ser su amigo si usted quiere. No trataré de seducirla ni me pondré romántico ni le haré propuestas indecorosas. Pero sepa que yo necesito que exista un amor potencial. Me resulta indispensable que exista una posibilidad en un millón de que algo surja entre nosotros. Le aclaro que es probable que si se da esa circunstancia yo salga corriendo. Pero es únicamente en virtud de esa remotísima chance que yo estoy aquí oyendo su conversación como un imbécil.“
— Alejandro Dolina
„Me compré unos cuantos amigos, una novia, y un perro. Los amigos y la novia se fueron, sólo me quedó el perro que no tiene prejuicios… y me acepta como soy“
— Ricardo Arjona
„Xq nos tratamos tan mal? Xq pasamos x encima del prójimo en provecho personal (…) todos vamos al mismo sitio, aunque a diferente velocidad. Nadie es mas grande q los demás“
— Brian L. Weiss
„Sandalias. Al maestro sufi Ghulam-Shah se le preguntó qué patrón utilizaba al formular sus cursos para discípulos. Dijo: “Descalzo hasta que puedas obtener sandalias, sandalias hasta que puedas valerte de botas”.“
— Idries Shah
„El hombre piensa, aún cuando no tenga conciencia de ello.“
— Georg Wilhelm Friedrich Hegel
„Oh, no se puede describir al que se ama“
— Tennessee Williams
„Hasta ahora había deseado permanecer eternamente en los diecisiete o dieciocho años. Pero ya no lo pretendo. Ya no soy un adolescente. Tengo sentido de la responsabilidad. Kizuki, ya no soy el que estaba contigo. He cumplido veinte años. Y debo pagar un precio por seguir viviendo.“
— Haruki Murakami
„¿Que daría por ser rico?, y si yo fuera rico, ¿que daria?“
— Nach
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