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Citas
„El egoísmo es la muerte de la sociedad y de las familias.“
— Jerónimo Usera
„Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos“
— Jean de La Bruyere
„Ric Flair es tan viejo, que en vez de traerlo una cigüeña, lo trajo un dinosaurio.“
— Héctor del Mar
„Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordas y no os morderá. Esa es la diferencia más notable entre un perro y un hombre.“
— Mark Twain
„No es nuevo que los maestros peleen por plata pero no por calidad de educación.“
— Jaime Garzón
„Las parodias y las caricaturas son las críticas más penetrantes.»“
— Aldous Huxley
„No podemos estar seguros de tener algo por qué vivir, a menos de que estemos dispuestos a morir por ello.“
— Ernesto Guevara
„El hombre, por su naturaleza, aspira a lo mejor.“
— Manuel Belgrano
„El compromiso es lo que transforma una promesa en realidad.“
— Abraham Lincoln
„Cuando te pierdes en un bosque, a veces tardas un rato en darte cuenta de que te has perdido. Te puedes tirar un buen tiempo intentando convencerte de que te has alejado un poco del camino, pero que lo vas a encontrar de aquí a nada. Entonces cae la noche sin parar, y sigues sin tener ni idea de dónde estás, y ha llegado el momento de admitir que te has apartado atolondradamente del camino, tanto que ya no sabes ni siquiera por dónde sale el sol.“
— Elizabeth Gilbert
„Sueño a veces con un amor lejano y vaporoso como la esquizofrenia de un perfume..“
— Emil Cioran
„Servir, servir, servir Al Ejército de la Nación Servir, servir, servir Con mucha dedicación“
— Mario Vargas Llosa
„Puede decirse que es un defecto ser demasiado profundo. La verdad no siempre está dentro de un pozo.“
— Edgar Allan Poe
„En todo momento, los prudentes han prevalecido sobre los audaces.“
— Théophile Gautier
„La mayor parte de los libros han nacido, realmente, de vapores y humos de las cabezas.“
— Friedrich Nietzsche
„Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.La primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que <> es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.“
— Patrick Rothfuss
„Creo que la vida tiene sentido y que todas las personas, ricas y pobres, morarán al final en la ciudad de Dios. Porque, desde luego, Manhattan se está volviendo inhabitable.“
— Woody Allen
„La estrategia cambia en los momentos de los virajes, de los cambios decisivos de la historia, y abarca el período comprendido desde un viraje (cambio decisivo) hasta otro.“
— Iósif Stalin
„Mi carne puede tener miedo; yo, no.“
— Jorge Luis Borges
„Moraleja: toda palabra en boca de un «primer cristiano» es una mentira.“
— Friedrich Nietzsche
„El sueño es la peor de las cocaínas, por ser la más natural de todas.“
— Fernando Pessoa
„La realidad no es más que un cúmulo de profecías desfavorables que se han cumplido.“
— Haruki Murakami
„Lo que menos odio es la parte mecánica, rutinaria, de mi trabajo: el volver a pasar un asiento que ya redacté miles de veces, el efectuar un balance de saldos y encontrar que todo está en orden, que no hay diferencias a buscar. Ese tipo de labor no me cansa, porque me permite pensar en otras cosas y hasta (¿por qué no decírmelo a mí mismo?) también soñar. Es como si me dividiera en dos entes dispares, contradictorios, independientes, uno que sabe de memoria su trabajo, que domina al máximo sus variantes y recovecos, que está seguro siempre de dónde pisa, y otro soñador y febril, frustradamente apasionado, un tipo triste que, sin embargo, tuvo, tiene y tendrá vocación de alegría, un distraído a quien no le importa por dónde corre la pluma ni qué cosas escribe la tinta azul que a los ocho meses quedará negra“
— Mario Benedetti
„Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas… lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.“
— William Faulkner
„Enterrado junto al cocotero hallarás más tardeel cuchillo que escodí allí por temor de que me mataras,y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocinaacostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie:bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces,de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre,y la espesa tierra no comprende tu nombrehecho de impenetrables y substancias divinas.“
— Pablo Neruda
„En cada ocasión debía acomodar su estado de ánimo a las exigencias del momento, pero al terminar la jornada, en el silencio de su habitación, pasaba revista a los acontecimientos y concluía que en medio del diario desafío lo más conveniente era no pensar demasiado para evitar que el miedo o la ira lo paralizaran.“
— Isabel Allende
„Surge de esto una duda: si es mejor ser amado que temido o viceversa. La respuesta es que convendría ser lo uno y lo otro; pero como es difícil combinar ambas cosas, es mucho más seguro ser temido que amado cuando se haya de prescindir de una de las dos. Porque de los hombres, en general, se puede decir esto: que son ingratos, volubles, hipócritas, falsos, temerosos del peligro y ávidos de ganancias; y mientras les favoreces, son todo tuyos, te ofrecen su sangre, sus bienes, la vida e incluso los hijos mientras no los necesitas; pero, cuando llega el momento, te dan la espalda.“
— Nicolás Maquiavelo
„¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.“
— Johann Wolfgang von Goethe
„La mayoría de la gente vive su vida como una especie de borrón en torno al punto donde se encuentra su cuerpo, anticipándose al futuro o aferrándose al pasado. Suelen estar tan preocupados con lo que sucederá que sólo averiguan lo que sucede cuando ya ha sucedido. Así son la mayor parte de las personas. Aprenden a tener miedo porque no saben lo que va a suceder. Y ya les está sucediendo.“
— Terry Pratchett
„Es igual que una raíz: por pequeña que sea la parte que aflora a la superficie, si tiramos de ella, no para de salir. La conciencia humana vive en hondas tinieblas. Es enrevesada, compleja… Hay demasiados elementos incomprensibles. Sólo cada uno conoce sus verdaderos motivos. Incluso puede ser que no los conozca.“
— Haruki Murakami
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