„Si somos lectores o escritores afortunados, terminamos la última frase de un cuento y nos quedamos sentados tranquilamente. Pensamos en lo que hemos escrito o leído y puede que nuestros corazones o nuestras mentes hayan dado un paso hacia delante. Puede que nuestra temperatura corporal haya subido o bajado un grado. Entonces, respirando hondamente, nos reponemos y nos levantamos, “criaturas de sangre caliente y nervios”, que dice un personaje de Chejov. Y pasamos a otra cosa. A la vida. Siempre a la vida.“

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